↳ Foto: Flavio Giusti

Y de por qué vale la pena probar las de La Campeona

 TEXTO → FERMÍN SOLANA → @ferminsd

AUSPICIA → PEAK

Justo antes de armar esta nota me compré una empanada en una rotisería de Pocitos. La compré porque tenía mucha hambre, pero sin la mínima ilusión de algo más que de llenar un cacho la panza. Y fue tal cual: las pelotitas de carne picada seca, como hervida, digna de bowl de perro (con todo respeto a estos capos del reino animal), la masa esa de paquete toda blanda, hecha una bolsa de harina arrugada. El huevo-duro-al-pedo, que tendría sentido en contraste, calculo, si el resto del relleno fuese húmedo. Suena triste, pero lo peor es que es lo que suele pasar el 90% de las veces que uno compra una empanada en Montevideo. Y estoy hablando de una comida que se supone es clásica de estos pagos. Que debería estar dominada.

Cuando era chico me acuerdo hubo un furor. Debe haber sido cuando se instalaron las casas de empanadas y la moda era pedir o comprar para llevar y todos los líos resultantes de dar con las de los gustos que uno había pedido antes de que otro oportunista le mordiera una parte para verificar si era la suya. Las propias si no me equivoco eran las de un lugar que se llamaba El Ladrillo, que eran bastante caras hasta donde me ayuda la memoria, se compraban en ocasiones especiales; las de Santa María que compraba mi abuelo ahí en Propios también eran fritas con esas burbujitas en la masa; después vino la fiebre amarilla de Lokotas.   

Obviamente existe una diferencia de calidad entre las de rotisería que describí (con desdén, admito) al principio y las de los locales especializados que se piden en los tiempos corrientes, por medio de Pedidosya. Pero incluso al elegir entre estas me venía encontrando huérfano de una empanada que realmente me gustara lo suficiente como para pedirla por placer y no por mera necesidad (de masa y queso, de matar el hambre, de no gastar tanto). Eso hasta que semanas atrás probé las de La Campeona, y logré gozar-identificarme. La marca, llevada adelante por el músico (ex Astroboy) y diseñador Javier Vaz Martins eleva, a mi entender, la vara con una carta corta, de apenas seis sabores, pero en la que cada uno cuadra, desde la masa al relleno. Le hice una entrevista a su responsable, para conocer la filosofía detrás del producto:

 

La Campeona es un producto bastante reciente ¿Qué hacían antes de sus vidas? ¿Cómo llegaron a hacer empanadas?
Florencia trabaja en arquitectura, junto con su madre proyectan y construyen casas. Yo trabajé muchos años como diseñador gráfico y además soy músico. Las empanadas es una comida típica de donde viene Florencia y su familia. Las hicimos para una reunión y todos los invitados quedaron copados. Desde ese momento gente cercana nos empezó a pedir, y ahí de a poco nos aventuramos. Hoy en día Flor sigue trabajando en lo suyo porque le encanta y participa del negocio de otra forma. Yo estoy enfocado 100% en La Campeona.

 

¿Cuál fue el principal incentivo para largarse a lo gastronómico y puntualmente al género empanaderil?
Comer ricas empanadas, jaja. La comida es muy importante en nuestra casa, nos gusta comer y compartir con amigos y familia. Nunca imaginamos que iba a ser un medio de vida. Hay que reconocer que la importancia que se le está dando ahora a la alimentación y a la cocina también ayudo a la hora de la decisión. Hace unos años atrás era más jugado apostar por un emprendimiento así, y aún más para personas ajenas al rubro como nosotros.
En lo personal/profesional yo necesitaba cambiar un poco. Estaba cansado de trabajar freelance en diseño y al mismo tiempo vimos una oportunidad en un rubro que si bien es súper popular no estaba explotado.

 

↳ Foto: Flavio Giusti

 

¿Recuerdan algunas empanadas en particular que los hayan marcado-influenciado y de alguna manera sean una referencia para ustedes?
Las tucumanas (norte argentino) sin duda dieron origen a este proyecto. Florencia y su familia son tucumanos. Yo veía que ellos no comían empanadas acá y conocía la fama de las empanadas del norte argentino, pero no terminaba de entender la diferencia. Hasta que fui a Tucumán y entendí todo. Llegamos a una parrillada (donde conocí a los tíos y primos de Florencia por primera vez), viene el mozo y antes de ordenar piden un par de docenas de empanadas, como para ir abriendo el apetito. “¿Cómo van a pedir empanadas si vamos a comer parrilla?”, pensé. Las probé y entendí todo. Por buscarle un paralelismo con Montevideo, funcionan como los panchos de La Pasiva (salvando las diferencias). Están en todos lados y la gente las come como aperitivo, como algo a la pasada en la calle, de parados.

 

¿Donde elaboran y cuáles son los principales factores que cuidan y tienen en cuenta a la hora de pensar el producto?
Las hacemos en nuestra planta de elaboración. Arrancó todo en casa hasta que nos dimos cuenta que si le íbamos a meter había que hacer las cosas bien y dejar de detonar nuestro hogar. Alquilamos una ex carnicería en Cordón y tramitamos todas las habilitaciones.
El producto y la materia prima son los factores que se llevan nuestra atención y nos esforzamos en mantener así. A la hora de armar el negocio nunca sacrificamos el producto. Hacemos nuestra propia masa, los rellenos tienen recetas elaboradas que llevan trabajo y las respetamos.

 

¿De dónde salieron las recetas que usan y en qué se basaron para elegir los gustos?
Las de carne cortada a cuchillo y la de pollo son las recetas clásica de Tucumán (existen algunas diferencias con las Salteñas). Tenemos una de Humita que es una adaptación que hicimos del típico plato del norte argentino. A las árabes (también conocidas como Sfijas) les hicimos algunas variaciones de nuestro gusto. Hoy tenemos 5 sabores y no queremos que superen los 8 máximo. Preferimos concentrarnos en hacer bien esas empanadas y no diversificar para dejar contento a todo el mundo.

 

¿Cómo ha reaccionado la gente? 
Muy gratamente. Fuimos encontrando gente que le pasaba lo mismo que a nosotros de no poder comer una rica empanada en Montevideo. Muchos después de probarla nos agradecen y eso es muy lindo y gratificante.

 

↳ Foto: Flavio Giusti

 

¿Cómo relacionarían sus otras actividades, por ejemplo la música, con las empanadas?
No hay mucha relación. Yo como diseñador hice el logo y me encargo de las cosas gráficas, entre picar carne y hacer 14kg de masa meto un flyer o un posteo.

 

¿Antes de empezar con La Campeona, si tenían que pedir empanadas, a donde pedían?
No pedíamos, no era una comida que yo prefería. Quizás por lo que conocía del mercado uruguayo.

 

¿Qué opinan del circuito empanaderil en Montevideo? ¿Creen que es un producto que se consigue en buen nivel ? ¿O no hay mucha empanada rica rica (yo pienso eso)?
Creemos que nunca se le dio mucha pelota a la empanada. Se resume a armar un relleno (en la mayoría de los casos seco y poco sabroso) y meterlo en una masa comprada. Listo, ahí se termina. La innovación pasa más que nada por inventar rellenos que muchas veces no tiene razón de ser, como empanada de Chop Suey o empanada Alemana (queso y frankfurter, #casoreal).
En cierta medida pasa lo mismo con la pizza (con salvadas excepciones). Venden pizza en todos lados porque se piensa que es simplemente hacer una masa, pintarla con salsa, queso y los sabores arriba. Ambos casos son comidas re populares y es común que pase esto de lo que hablo. Pero acá llegamos nosotros a hacer justicia por la empanada, ja.

 

Imaginá un gusto de empanada bien bizarro que nunca probaste:
De chicle, jajajajajaja. Hablando en serio, las siguiente no son bizarras, pero la gente se impacta cuando escucha el nombre: las de mondongo o las de morcilla. Ya haremos alguna prueba a ver que dice la gente luego de probarlas.

 

↳ Foto: Flavio Giusti

 

¿En qué país comieron las empanadas más ricas?
Sin duda en Tucumán. También probamos muuuuuchos dumplings en China, en mil formas. Sumados a las gyozas de Japón son las empanadas de oriente. Y no hace mucho en la feria de la calle Salto probamos unas empanadas venezolanas hechas con masa de arepa que estaban ricas.
Las empanadas existen en todo el mundo y darnos cuenta de eso nos hizo pensar: ¿para qué limitarnos a un solo origen si podemos ofrecer lo más rico de cada lugar? Por eso pasamos de ser “La Campeona Empanadas Tucumanas” a “La Campeona de la empanada”. Ya vendrán novedades.

 

>¿Quién es “la campeona”?
La pregunta del millón. Nuestras empanadas son “Las Campeonas”. En Famaillá (a pocos kilómetros de San Miguel de Tucumán) todos los años se elige a la campeona de la empanada. Buscando nombre para el emprendimiento Florencia dijo: La Campeona, y se terminó la discusión.

 

¿Cómo se hace para comprar?

Congeladas → Una docena $600 (pedido mínimo)
Escribinos al 092 860702 y coordinamos la entrega.

Cocidas → 2400 6489 o buscanos en PedidosYA (Jueves a domingo de 20 a 0hs)

Sabores → Carne cortada a cuchillo, Queso y verdeo, Humita, Árabe, Pollo.

Instagram → @lacampeona_empanadas

Web → lacampeona.uy