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Música para una fiesta de primavera, de noche en una azotea. Contribuye Nacho Parodi, DJ y fotógrafo desde Buenos Aires.

 

"Los nombres de los interpretes o géneros que me gusta pasar o escuchar no es relevante para nada, de hecho cambio mucho de estilo y puede gustarme mucho algo y al tiempo me parece una cagada, pero lo que sí vale la pena señalar es que siempre  busco cosas que se las ingenien, de la forma que puedan, para que uno como público se crea lo que está sucediendo. O sea, me interesa mucho ver como se arma el verosímil de la cuestión, como hacen para que uno piense ´esto es posta´. Me interesan las cosas que tengan que ver con la vida, con cuestiones posibles, no posibles en términos materiales, sino a nivel de que lo que estoy escuchando o leyendo o viendo sea algo que a esa persona la mueva. Por ejemplo, me encanta Prince, amo todo su arsenal simbólico. En la contratapa de su primer disco hay una foto donde él está desnudo arriba de un unicornio blanco, y eso me parece genial, porque en realidad me chupa un huevo que los unicornios no existan, pero si escucho cualquier canción de él, me convence de que él si piensa que existen los unicornios y eso me conmueve, me parece bello el gesto de mostrar el mundo que uno se imagina, hacerlo realidad. No conozco nada que se parezca más a la magia."

 

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Nacho Parodi entró en la música en su adolescencia a través del hardcore punk. Se autoenseñó a sacar fotos y pasar música y con los años ha colaborado con revistas y agitado la noche subterránea en ambos márgenes del rio de la plata.