↳ Foto: Fábio Martiniano.

Marcos nos cuenta las intimidades de la intrépida mini gira por San Pablo y Vila Velha

 TEXTO → FERMÍN SOLANA

Motosierra comenzó a viajar a Brasil a partir de 2002. Metimos 5 tours en donde recorrimos gran parte del país, pero no volvíamos a tocar desde 2012, así que ya estábamos con muchísimas ganas de subir al norte para “matar a saudade”.

Por eso la invitación de Fabio Mozine, “o Patrão”, cabeza de Läjä Records nos dio muchísima alegría. Es una persona que constantemente está agitando la escena underground latinoamericana. No podíamos quedarnos afuera de esta. Era la oportunidad de estar presentes en una fiesta que nos tocaba muy cerca y de reactivar nuestros lazos con Brasil.

 

 

¿A qué fueron puntualmente?
Fuimos a los festejos por los 20 años de Läjä Records, que celebró con dos festivales, uno en São Paulo el jueves y otro en Vila Velha (ciudad sede del sello) el sábado. En los festivales participaron otras 12 bandas. Y lo más interesante fue que, después de tocar el jueves, las bandas nos subimos a un bondi contratado para hacer 1000 kms. hasta Vila Velha, 14 horas. Imaginate la fiesta que fue eso…

 

¿En qué momento dijiste “estoy en Brasil”?
En el momento en que llegamos al aeropuerto de Guarulhos y tuve que empezar a oficiar de traductor. Como viví 4 años allá soy el que más se defiende en portugués. Sobre todo para Juancito, quien al final del viaje se avivó de que sólo hay que agregarle el sufijo “iño” o “iña” a todo y listo el frango.

 

¿Qué llevaste en el bolso?
Ropiña y merchandising. Debo aclarar que 3 de los 4 nos olvidamos del desodorante.

 

 

¿Cuál fue la bebida oficial?
Cerveja, obvio. Me había olvidado lo mala que es en Brasil. Nos hizo bolsa el estómago a todos. La Brahma es la peor de todas por lejos. Compramos un par de packs de Heineken pero no es la mismo que acá. El agua con la que la elaboran es una mierda. Al final encontramos la mejor relación precio-calidad en la Devassa Loura. Como dato aparte probamos con Walo (baterista) una cerveza con canela que estaba bastannnte bien.

 

¿La comida salvadora del tour?
La esfiha* de carne de la Padaría Caxias, a media cuadra de nuestro hotel, en plena Cracolândia. Una delicia.

 

 

Momento más peligroso:
Cuando llegamos el jueves era feriado en São Paulo, estaba todo cerrado. Pero por supuesto Leíto insistió en ir a buscar vinilos. Así que lo acompañé hasta la Galería do Rock que quedaba a unas cuadras. Fue como caminar por el Bronx en el 76. Las calles estaban totalmente desiertas a no ser por toda la resaca de craqueros, vagabundos, pichis, travas feísimos y demás zombies que andaban pululando por ahí.

A veces pasaba alguna patrulla.

Gente meando y cagando

un olor insoportable

Iglesias evangélicas de cuarta

con dos personas adentro

y tres durmiendo en la puerta.

Travas entrando con planchas a moteles de terror. Piruchos que nos paraban para pedirnos una moneda o para avisarnos que Jesús estaba llegando. Camionetas vendiendo fruta con un autoparlante que sonaba como una sirena de bombardeo. En fin… nos volvimos lo más rápido que pudimos.

 

 

¿El personaje inesperado?
Sin lugar a dudas fue el gran Khalil Mubarak, vocalista de la banda uruguaya Polenta (conozcá → ACÁ )
Lo conocí cuando hicieron un show reunión en Bluzz hace unos años. Después mantuvimos el contacto por Facebook. Hace unos meses, durante las sesiones de grabación de nuestro nuevo disco, decidimos versionar “Se acabó el confort”. Khalil vive en Santos, a una hora de São Paulo. Quiso ir a cantarla con nosotros. Así que allá apareció con su eterno bigote, su hermana (¡que es médium!!), su personalidad exuberante,  su asombrosa voz intacta y enfundado en una bandera uruguaya para hacerle justicia a su obra después de 30 años en un escenario de São Paulo. La gente piró con el tipo.

 

 

↳ Khalil Mubarak, vocalista de la banda uruguaya Polenta. Foto: Camila licciardi

 

¿Alguna conducta de los brasileros que te haya llamado la atención esta vez?
Después de vivir 4 años allá ya estoy medio curado de espanto. Pero nos llamó la atención la cantidad de público joven en los shows de rock, algo que acá está pasando cada vez menos. También debo destacar que los Uber en São Paulo andan de vuelo y se la re bancan. Y que todo está bastannnte más barato que acá. Una tercera parte ponele.

 

 

Banda sonora de la girita:
En realidad nos pasamos escuchando cada uno su playlist personal en el celular. Coreamos bastante “Bamo arriba la celeste” del Jaime y el jueves antes de salir a tocar mandamos al dj poner “Vayan pelando las chauchas” en la voz del Canario Luna y arruinamos el baile.

 

↳ Foto: Fábio Martiniano.

 

¿Qué fue lo más atlético que hiciste?
Dormir 4 horas en 4 días.

 

 

¿Lo mejor que viste en la tele (o en una pantalla)?
El programa oficial de nuestra gira, el infame “Brasil urgente” del gordo Datena, que es un informativo amarillista de todos los crímenes del día en directo y sin censura.

 

 

¿Donde conseguiste wifi?
En los cuartos de hotel y en el ómnibus que nos llevó a Vila Velha. Se caía constantemente y fui el delegado oficial de las bandas para ir a hablar con los motoristas para que reiniciaran el módem. “¡Uruguaio a internet caiu!!”. Nos la pasamos sacándole fotos a la banda durmiendo para subir a nuestro Instagram→ ACÁ   bajo el hashtag #MotosierraDuerme

 

 

¿Compraste algo?
Un paquete de ticholos.

 

 


*Pequeña torta asada original de Siria o el Líbano. Muy popular en Brasil a dónde llegó de manos de los inmigrantes. 

 

Para celebrar la ida a Brasil Motosierra lanzó dos nuevos tracks online: un hardcore en portugués, “O Pelukão”, y “Se acabó el confort”, un cover de la legendaria banda pionera del hard rock uruguayo Polenta.

Pueden escucharlos → ACÁ