escaramuza
Un top 7 de pascualinas montevideanas

TEXTO → FERMIN SOLANA (@ferminhijo )
ASESORAMIENTO → FIORELLA DA SILVA (@fiurch )

A mí madre le decían pascualina. Le pusieron así las señoras de la rotisería Chamalí, en la calle Simón Bolívar, donde nos compraba el almuerzo para comer en el recreo y, para ella, llevaba una porción de pascua -todos los días. 

Algo de esa sangre-verde-como-jugo-detox debo haber heredado porque a medida que crecí y tuve la posibilidad de comprar mi propia comida en panaderías o rotiserías tendí a optar por la típica tarta de verdura como se le dice y huevo duro.

El alimento vege más clásico del recetario local siempre me pareció una especie de garantía hasta por descarte sobre empanadas (un fiasco la mayoría de las empanadas frías), croquetas (idem, el pan rallado descrocantizado queda con esa textura como de piel seca porosa y olor a perrito), milanesas (¿carne negra?) y torta de jamón y queso (a medida que el jamón se fue transformando en gelatina). Ojo, si toca una pascualina aguada, el dolor puede ser muy grande. 

Una vez tuve que escribir para unos fascículos de revista Placer que salieron con El Observador sobre las recetas clásicas de Uruguay y aprendí que la pascualina en realidad viene de Liguria, Italia, y que la comen en semana santa, de ahí los huevos (¿los huevos de cristo? ni idea). Bueno en todo caso es lo mejor que tiene, a mi entender, el huevo duro que rompe con la humedad de la espinaca o acelga y se te pega un cacho en el paladar.

Antes de pasar a la lista, quiero aclarar que creo que como en –casi- todo, las mejores pascualinas son las caseras, me gustan finitas, con azúcar por arriba si no es ya mucho pedir. La más rica que probé la hizo justamente mi vieja, Pascualina, que sacó la receta de un libro de Mallmann y le quedó perfecta 🙌

Una aclaración más: ni en pedo es una lista de todo Montevideo, no lo abarcamos.

Panadería Palmar

Es cerca de “la española” y la pascualina tiene una particularidad, el 90% de las veces que se la pide, sale caliente, pero no de microondas, sino porque es tal la demanda que no paran de sacarlas recién hechas. Formato: bajita y cuadrada. Una recomendación, pidan que en lo posible no les encajen la capa esa de nylon que va abajo del papel porque al estar caliente hace que se forme vapor y humedece la masa, sobre todo la parte de abajo que queda hecha un musgo.

Comentario de Fiurch: “me hizo acordar mucho a la de mi abuela, si tuviera azúcar por arriba me desmayo”

Precio: $98

Dirección: Palmar 2290 

Su Bar

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Nuestra favorita de toda la lista es la del ya mítico bar-restaurant de la calle Jackson donde todo es rico y la pascua no es excepción. Nos estamos refiriendo a la estrictamente pascualina, porque también tienen unas tartas de espinaca y queso y de puerro y queso que se van al carajo. La psc es como si fuera casera hecha por una abuela (ninguna de las mías hacía, pero ta), una masa hojaldrada lo justamente mantecosa, relleno verde ligeramente acebolla-morronizado y húmedo pero sin abusar, lo que deja la parte de la masa inferior seca + mucho huevo bien amarillo. Armonía verdeamarilla.       

Precio: $175

Dirección: Juan D. Jackson 1151 

Escaramuza

La más linda y moderna del top (es la foto que abre la nota), una deconstrucción, algo que rara vez se ve en la gastronomía de acá. No tiene tapa y el huevo en vez de estar duro adentro se apoya poché sobre el colchón de verdura como si fuera una bola de helado arriba de una torta o un señor calvo sobre una reposera visto de arriba. Entonces es solo cuestión de pincharlo y que la yema lo bañe todo. Otro de los puntos altos es la masa, el soporte, mega casera y crocante.

Presentación: Sale al plato y acompañada de una mini ensalada que viene aparte en un bowl. Vajilla OK. 

Precio: $170

Dirección: Pablo de María 1185 

Abuela Odila

abuela-odila

A los responsables los conocí en la cancha y tienen esta rotisería familiar en tributo a su abuela a la vuelta de la sala donde fui a ensayar durante años. Generalmente uno no asociaría mucho pascualina con hinchada de fútbol pero bueno los muchachos heredaron el amor y la paciencia por la cocina de la homenajeada y tienen una pascua llena de virtudes, masa sequita deli estilo tradicional del color más bien amarillo, la altura adecuada, buen tamaño, bien picadita y sazonada la verdura, fácil de comer y cargada a full de huevos (como nosotros en la tribuna).     

Ojo: venden por porción, pero también la torta entera (a $399, jaja)

Precio: $78

Dirección: Acá

Justo en la esquina

justoenlaesquina

Este lugar está en pleno Parque Rodó y no das un peso hasta que al entrar ves esas repisas en declive exhibiendo tartas doradas. La que atiende es una señora muy tierna y le genera a uno la fantasía de que es ella la que las prepara, pero ya no, solo las empaca (el verdadero rotisero es un tipo grandote, recio, de cuarenta y pico). Me hace acordar a una que llevaba una señora española religiosamente a todos los cumples de mi bisabuela, solo que aquella tenía arroz. 

Precio: $90 

Dirección: Chaná 2154

La esquina del mundo

Uno de los bares más kitsch de Montevideo, abarrotado de imágenes antiguas en las paredes, maniquíes y objetos como decorado por alguien de ácido y con un exterior a media luz + telas que teletransporta a un balneario de Rocha, pero en Villa Dolores. Otra de las particularidades es que su plato estrella es la pascualina, hecha por la madre del dueño (juega al ajedrez mientras atiende), que vive en la casa pegada a LEDM. Presentación: viene al plato-vieja-escuela con una ensalada del día. Sugerimos pedirla en un plato aparte del de la ensalada porque sino la vinagreta moja toda la parte de abajo de la tarta y la caga.

Precio: $120 

Dirección: Acá

Extra: Bar Las Flores

Esta no la probamos los autores de la nota, pero un confidente asegura que viene con un poco de azúcar por arriba.

Precio: $72

Dirección: Acá