Una entrevista a Martín Rivero, el de Campo, que ya no es más el de Astroboy

 TEXTO → FERMÍN SOLANA → @ferminsd
FOTOS → MARTÍN RIVERO → @shangaikid

AUSPICIA → PEAK

Hubo un momento, a principios de los 2000, que fue de Astroboy. Me refiero al momento y a Martín Rivero que era el cantante de la banda que importó cerquillos y cierta cuota de arrogancia británica, generando hasta algo tan novedoso para estas tierras como una rivalidad intergrupal (Astroboy vs Boomerang, el equivalente autóctono de Blur vs Oasis).

Cuando Astroboy se desmembró Martín sacó un disco solista más indie (“para escuchar tomando un tecito”, según él mismo), se dedicó al audiovisual porque la música no le daba para vivir y filmando a Bajofondo hizo buenas migas con Juan Campodónico que le devolvió la veta musical.

Pero en el medio Martín se fue a China a estudiar el idioma que hablan ahí, sacar fotos y componer, tanto para Campo como para Atlas, otro de sus proyectos.  Sobre todo eso es la siguiente entrevista a este compositor sensiblemente centrado, uno de los más claros de su generación, autor de gemas como → ESTA , con la que alguna vez una mujer supo descartarme de su vida. 

 

¿Qué queda en vos del cantante de Astroboy?
¡Buena pregunta! Hace poco estábamos con un amigo leyendo a Borges y descubrimos un pasaje que creo que puede ayudar a responder esto porque es una pregunta que yo también me hago. Borges dice:

La primera suma teológica del budismo, el Visuddbimagga (Sendero de la pureza), declara que todo hombre es una ilusión, impuesta a los sentidos por una serie de hombres momentáneos y solos. "El hombre de un momento pasado ha vivido, pero no vive ni vivirá; el hombre de un momento futuro vivirá, pero no ha vivido ni vive; el hombre del momento presente vive, pero no ha vivido ni vivirá", reflexión que podemos cruzar con ésta "El hombre de ayer ha muerto en el de hoy, el de hoy muere en el de mañana”.

Pienso que uno vive muchas vidas a lo largo de una sola vida y uno es distintas personas en esa misma vida.

 

 

 

¿Sentís Campo como una banda o es un poco ser parte del proyecto personal de Juan Campodónico?
Creo que Campo es un grupo y también es un proyecto creado por Juan. Para mí es una nueva forma de pensar la música, desde la  investigación y experimentación sin prejuicios, sobre todo en cuanto al proceso de composición.

Entiendo que viéndolo desde afuera, a veces se puede leer que Campo es Juan Campodónico. En un principio era un poco más un proyecto de productor pero en cuanto empezamos a componer y a ensayar los shows en vivo, se formó un núcleo definido. Las bandas que están formadas por productores musicales de trayectoria, por lo general tienen una propuesta distinta y el productor es una figura influyente que genera atracción ya sea por sus habilidades artísticas y de sonido así como por sus logros. En algunos ocasiones, me da la sensación de que el público necesita identificar claramente a las personalidades para estar más convencidos de lo que van a escuchar o consumir. Y está bien.

 

Estuviste viviendo en China ¿A qué fuiste?
Fui porque quería estar un tiempo fuera de Uruguay. Me gusta conocer el mundo y otras culturas. En una gira en la que acompañé a Bajofondo quedé impresionado con Asia y quise ir a vivir un tiempo a esa parte del mundo. Junto a mi pareja tomamos la decisión de irnos y buscamos formas para lograrlo. Después se dio  la oportunidad de ir a Shanghai por casualidad. Yo me gané una beca de un año para estudiar idioma Chino en una universidad de Shanghai y ella se fue a trabajar ahí también. Al mismo tiempo que yo estudiaba me dediqué a componer aprovechando toda esa energía de la ciudad y pude hacer mucha música. De ahí salió parte del disco nuevo de Campo y varios discos más de otras cosas que me gustaría poder editar.

Pero básicamente me fui porque me gusta viajar y salir a conocer. Me atraen las grandes ciudades, llenas de estímulos, luces y movimiento. Hay una energía que es propia de esas ciudades que contagia y me gusta.

 

 

 

 

¿Qué hacías en el día a día?
El primer año estuve yendo a la universidad a aprender chino. Eso estuvo buenísimo porque pasé a ser de nuevo estudiante, a sentarme en un banco a sacar apuntes, escuchar a profesores, aprender. Y al mismo tiempo estar aprendiendo un lenguaje nuevo y tan diferente me parece una de las mejores formas para entender más al mundo. Más paciencia y tolerancia.

De tarde me dividía el tiempo entre las cosas de la casa y pasear por la ciudad. Subirme a un subte y bajarme donde tuviera ganas. Auriculares y subte es una buena combinación.

También estuve mucho tiempo solo.

Por momentos está bueno pero también puede ser medio bajón. Eso de no poder ir a visitar a nadie a su casa, porque allá la dinámica es distinta. Es una circunstancia aislada pero hace que encuentres otras cosas.

La ciudad es un refugio.

Los cafés, museos, parques y restaurantes se vuelven familiares. También está la costumbre de ir a los shoppings que son mega lujosos, con cines imax y tiendas asiáticas. Algunos tienen una arquitectura super futurista. Muchas veces iba a sacar fotos de iphone a lugares con algunos instagrammers de Shanghai. Íbamos a azoteas o edificios que tuvieran valor arquitectónico y estético. También estaba bueno salir a andar en bicicleta, sobre todo de noche. Hay un tráfico muy grande de bicis y motos. Miles.

Otra cosa que me gustaba era ir al supermercado en Shanghai. Hay dos tipos, los chinos y los occidentales. Ambos son divertidos porque hay cosas que no tenemos en Uruguay.

 

¿Qué extrañabas de Uruguay? ¿Y qué no?
La comunicación fluida con mi madre o mis amigos de forma habitual. El azul del cielo, y la calidad del aire se extraña porque en China hay mucha polución y la mayoría de los días el cielo está gris, brumoso de smog.

Una de las cosas que extraño de China y que estando en Uruguay no pasa es que estaba permitido que algunas cosas no las entendiera. Es bastante peculiar la sensación de estar en un país en el que se habla un idioma que no entendés en absoluto, que ni siquiera te suena la forma de decir “hola”, pero también es muy liberador no entender.

 

 

  

 

¿Dónde estás viviendo actualmente?
Me acabo de mudar a una casa nueva en Montevideo y me está costando la adaptación.

 

¿Qué es lo más alejado a vos que estás escuchando últimamente?
No hay nada alejado a mí que esté escuchando últimamente. Si me llega y lo escucho ya deja de ser algo lejano. Creo que cada vez hay más sofisticación de los sonidos y las melodías. Hoy todo está muy cuidado a nivel de producción, hay mucho acceso a las herramientas y eso también empareja el nivel de la música.

 

¿Cocinás? ¿Cuál es la comida que te queda mejor?
Me gusta hacer tataki* de atún rojo con sésamo, con ajos cortados finos y crocantes, jengibre y pesto de cilantro. O cualquier tipo de risotto.
*Forma japonesa de cocinar el pescado, sellándolo por fuera, dejándolo prácticamente crudo por dentro y marinándolo en vinagre y jengibre.

 

 ¿De qué trabajás más allá de la música?
Hoy estoy dedicado a la música más que nada. Concentrado y trabajando en esto.

Campo solamente nos lleva mucho trabajo diario. También estoy empezando a producir a otros músicos y está la idea de hacer la música de una película uruguaya. El resto del tiempo lo dedico a otros proyectos como Atlas que es más un beat combo y queremos editar algo nuevo este año. Tenemos un EP editado pero ya hace años que no sacamos nada. Esporádicamente hago cosas audiovisuales y hace poco hice dos videos de Campo junto a Matías Paparamborda. Quiero seguir haciendo más pero todo lleva tiempo y energía.

 

¿Leíste algún libro ultimamente?
Sí, uno de ensayos y cuentos cortos de Kerouac y ahora empecé otro sobre Alvar Núñez Cabeza de Vaca y sus observaciones sobre la cultura indígena de esa época en América.

 

 

 

¿Con cuál red social te sentís más cómodo?
Instagram. Es la única que encuentro más interesante en cuanto a lo artístico y comunicativo.

 

Códigos elementales:
Pah, todo lo que escriba referido a esto me suena cursi.
Respetar y aceptar el error¿?

No tenerle miedo a lo cursi 😝

 

¿Cómo le pondrías a un hotel?
Hotel Chevalier

 

¿Y a una aerolínea?
Pájaros Violetas
Cóndor

 

¿Y a una revista de tendencias?
¿Nuevos Atletas?
Enzo o Kimchi

  

 

 

¿Qué compraste en el super la última vez que fuiste?
Kimchi

 

¿A qué chatarra no le podés decir que no?
A cualquiera que esté adelante mío si tengo hambre. Me gustan las sopas Maruchan que son bastante chatarra y poco saludables.

 

¿Quien es el mejor jugador? (no tiene porque ser de un deporte)
Diego Forlán. De lo mejor de la humanidad 👌🏻

 

 

 

 

¿Cual es la banda de tu generación?
Pienso que el brit pop fue el movimiento de mi generación pero no fue algo de mi generación en Uruguay. Si fuera por lo que escuchaba mi generación en Montevideo en ese momento sería Comanche, la Bersuit, Gilda o rock americano. En el brit pop se daba una respuesta al pop plástico y teen tipo Bakstreet Boys o Britney Spears que en ese momento sonaba mucho. Y lo que hacían Oasis, Blur, Pulp y otros era la otra cara de todo eso y lo bueno es que eran cosas de espíritu muy indie que de un momento para el otro se hicieron mainstream.

 

¿Qué fue lo más triste que leíste-escuchaste en una letra de una canción / que fue lo más alegre-optimista que leíste-escuchaste en una letra de una canción?
De lo más triste o emocionante me parece Candombe del olvido de Zitarrosa,  el estribillo.

El candombe del olvido
Tal vez si yo le pido un recuerdo
Me devuelva lo perdido

Canción alegre:

Alright de Supergrass.

We are young, we run green
Keep our teeth nice and clean
See our friends, see the sights
Feels Alright
We wake up, we go out
Smoke a fag, put it out
See our friends, see the sights
Feel alright