Miranda y el del agujero con huevo

 TEXTO → MIRANDA ALEMAN SILVA

Me encanto la idea de poder contar una anécdota sobre algún refuerzo en mi vida, la historia que les voy a contar, cambió mi vida. Esto es en honor a mi papá.
Fecha: Verano del 2008, creo que fue mitad de enero.

Yo en esa época tenía 14 años, estaba por cumplir mis 15 años, y para colmo, me encontraba sin vacaciones en Maldonado, estudiando con mi padre, que era contador y tenia cliente en la ciudad.
Él era un persona culta, estudiosa, autodidacta, y muy formado, por ende, no le hacía gracia que yo me hubiera llevado dos materias.
Literatura y Física, eran las malditas que no me permitían vivir en paz ese verano.

Con todas esas características anteriormente dichas, tomó la ardua tarea de ayudarme a preparar uno de los exámenes, Literatura.
Ese Sábado, luego de ir hasta el supermercado El Dorado, se puso a cocinar.
De fondo sonaba Almendra, mientras yo empezaba a leer el cuento ''A la deriva'' de Horacio Quiroga, se podía sentir el olor a manteca derretida en el sartén.
Con un vaso realizaba un círculo en la feta del pan, y mientras que éste se doraba en su lugar iba un huevo, luego dos fetas de mozzarella, pero la que venia en bola, la mozzarella italiana, tomate con una pizca de aceite de oliva, albahaca, cebolla morada, una feta más de mozzarella, pan y damos vuelta el refuerzo, y hete aquí esta obra de arte.

Ese verano que fue marcado por la presencia de refuerzos, música y literatura, fue el último verano que pase con mi padre, ocho meses después el fallece en un accidente de transito.
Nunca me hubiera imaginado que ese verano sería el que definiría mi vida.
Hoy con 24 años, la cocina y la música pasaron a ser mi forma de comunicarme con mi viejo.

Muchas gracias.